Siente Héctor el terror en carne propia por su hijo durante sismo

por: Uniradio Noticias - 24 Septiembre 2017, 06:02 pm

Por Mónica Miranda

Hermosillo.- Ante la magnitud de la catástrofe que se formaba frente a sus ojos, no lo pensó dos veces e ingresó a la zona de desastre en apoyo a los elementos de la marina y los topos especializados que removían escombros con la esperanza de encontrar vida en el Colegio Rébsamen.

Este 19 de septiembre el sonorense Héctor Uribe, que radica desde hace 11 años en Ciudad de México, comía en un restaurante ubicado en la plaza Santa Fe junto con sus compañeros de trabajo y, de un momento a otro, pasó de la tranquilidad de la tarde a un caos, cuando por dos minutos el edificio no se dejó de mover a causa del sismo de 7.1 grados que colapsó a la Ciudad de México. En cuanto tuvieron oportunidad todos los comensales fueron desalojados.

Lo primero que pasó por la mente de Héctor fue su pequeño hijo de cuatro años, a quien a esa hora lo estaría recogiendo su madre de la escuela.

“Afortunadamente entre la 1:30 y las 3 de la tarde, pudimos vía whatsapp que era lo único que funcionaba, tener respuesta de que la familia, papás hermanos, hijos, sobrinos se encontraban bien, mi hijo y su mamá estaban bien”.

Cuando Héctor pudo salir de la plaza en su auto y se adentró al sur de la ciudad, pudo percatarse de que el sismo había dejado secuelas graves: los edificios colapsados o a punto de colapsar y personas varadas en las calles con el terror de volver a ingresar a sus casas. En ese momento se detuvo y comenzó a subir a su auto a la gente para acercarlas a algún lugar, debido a que el transporte público no estaba en funciones.

“En el regreso le ofrezco apoyo a gente que quiere ir a Periférico y me llevo a gente como transporte público”.

Al día siguiente, a primera hora del miércoles 20 de septiembre, su hijo y la madre tomaron un vuelo fuera de la zona de desastre, un viaje que ya tenían programado semanas atrás, narró el sonorense. Tener a salvo a su familia es lo que le dio más tranquilidad y lo animó a salir de su casa para corroborar el caos que se transmitía por televisión en varias colonias de la capital del país.

Héctor Uribe, sin saber la gravedad de la situación, llegó al Colegio Rébsamen, plantel donde perdieron la vida más de 30 niños tras el temblor y donde inició sus labores como voluntario y llevó herramientas y equipo médico que solicitaban con urgencia los rescatistas dentro de la zona de desastre.

“Decidí apoyar en esas cosas que no estaban ahí a la mano, sino que había que buscarlas o conseguirlas y en la segunda ocasión piden torniquetes para detener hemorragias”.

Lo más cerca que pudo estar este sonorense de 43 años de la zona de emergencia del colegio, fue el patio del plantel, donde le permitieron entrar para llevar los utensilios médicos y comida para los topos y militares.

El rumor de la supuesta niña “Frida Sofía” que se encontraba bajo los escombros al interior de esa escuela, nunca fue constatado por personas que estaban apoyando en el lugar, dijo, dado que la intención era encontrar algún ser con vida, ya fueran adultos o niños.

“De la Frida Sofía ahí nadie sabía nada, es cuando se empieza a ver la diferencia de información, en la cual definen que hay una niña con esos datos y ahí ni enterados que había una niña, estaban buscando lo que hubiera”.

La madrugada del viernes, contó, fue su última noche ahí. Cientos de civiles voluntarios comenzaron a retirarse, ya que los oficiales de la Marina dijeron que, luego de 72 horas transcurridas, era prácticamente imposible encontrar a más personas con vida, por lo que el edificio sería demolido con maquinaria.

Los comentarios en las notas son responsabilidad de quien los emite. Participa responsablemente y denuncia los comentarios inapropiados. Los comentarios ofensivos o que sean denunciados por los usuarios se eliminarán de inmediato.