Aníbal Pérez Rocha

Aníbal Pérez Rocha

Columnista

¿Candil de la calle, oscuridad de su empresa?

16 Octubre 2017

Debemos acostumbrarnos a percibir a la fuerza laboral como una extensión de nosotros mismos, por todo lo que implica el hacer equipo con ellos.

Una relación de respeto y confianza hacia los empleados mejora el clima laboral y eleva la productividad de la empresa.

Por Aníbal Pérez

 

Esta adaptación al popular refrán, nos puede dar una enorme perspectiva de lo que podemos estar desatendiendo.

Al enfocar todas nuestras estrategias en las relaciones públicas con clientes y proveedores estamos menospreciando lo que realmente impulsa a nuestro negocio.

Al establecer una empresa, es indudable que existe una combinación de alianzas, sacrificios y obligaciones, en la mayoría de los casos las familias funcionan como el impulso fundamental en el éxito del proyecto.

Nuestra fuerza laboral se convierte en nuestra familia y muchas veces son más cercanos que los de sangre.

Debemos acostumbrarnos a percibir a la fuerza laboral como una extensión de nosotros mismos, por todo lo que implica el hacer equipo con ellos: esfuerzo, entrega, cariño y pasión están implícitos, por ende, nuestros colaboradores se convierten en nuestra familia también y muchas veces son más cercanos que los de sangre.

Si seguimos viéndolos bajo el frío esquema de una relación “Obrero-Patrón”, ellos sentirán que solo tienen que aportar lo mínimo. Nunca irán más lejos.

¿No sería fabuloso que el primer pensamiento del día de nuestra fuerza laboral fuera cómo hacer mejor su trabajo, y que se fueran a dormir planeando el día siguiente?

Hagamos una fuerte alianza con EL CLIENTE INTERNO, con todos aquellos que con su tiempo, talento y esfuerzo contribuyen a que el negocio no sólo se mantenga, sino que también prospere.

Primer paso, empiece con una regla inamovible: EL RESPETO: Todos los colaboradores tienen que sentir que son parte importante del equipo, el sentido de pertenencia empieza con esta regla.

¡La hipocresía se percibe!

Si no tenemos un legítimo interés en ellos, nuestro lenguaje corporal nos va a delatar. Si no le es fácil socializar en esta situación, busque capacitación en el área de comunicación humana.

Muchos grandes empresarios han vivido ésta situación y se han adaptado.

Convivios, cumpleaños, fechas importantes son ya las clásicas estrategias establecidas, pero no lo son todo. Estos eventos son escenarios perfectos para practicar nuestras habilidades en comunicación y conocer lo que no se dice tan fácil en los horarios de trabajo.

Ellos expondrán tarde que temprano sus sueños, aspiraciones e inclusive traumas y situaciones sentimentales. Información perfecta para nosotros poder entender la naturaleza de lo que los puede motivar o desmotivar.

¡Ojo! No presione al empleado a decírselo, el solo lo hará cuando usted haya aplicado de forma correcta la regla numero dos: LA CONFIANZA.

Así podremos conocer más a fondo todo aquello que un empleado trae como se dice coloquialmente “dentro del costal”.

Está de más aclarar que la responsabilidad de la discreción es igual de importante que la confianza ganada, ya que si ellos se sienten “ventaneados” usted perderá todo lo que ha ganado.

Regla tres: LA COMUNICACIÓN: aplicando las primeras dos, el proceso comunicativo se da más fácil, Es muy importante siempre ser muy receptivo. Cuando ellos busquen acercarse, es porque es importante.

De inmediato tomemos cartas en el asunto, no posterguemos innecesariamente una interacción de esta naturaleza.

Empiece a trabajar estos aspectos y se dará cuenta que rápidamente el clima laboral mejorará, la productividad se elevará y usted habrá ganado una nueva familia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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