Martha Huerta

Martha Huerta

Columnista

Pon un alto a tus pensamientos negativos

29 Mayo 2017

Por Martha Huerta

¿Sabías que procesamos más de dos millones de pensamientos al día y éstos se repiten en un 90% de un día a otro, y que el 80% de éstos son de naturaleza negativa?

Si partimos de la premisa de que somos lo que pensamos y vivimos lo que sentimos, y que un pensamiento consecuente se convierte en emoción, ahora será mucho más fácil explicarnos por qué vivimos lo que vivimos un día tras otro, buscando siempre ese factor que haga la diferencia en nuestra vida, cuando en su mayoría depende de la calidad de los pensamientos segundo a segundo. Todo pensamiento acompañado por un sentimiento crea nuestro futuro y entre más potencia tenga nuestro sentimiento, más rápido tocará la puerta.

El origen y naturaleza de nuestros pensamientos se encuentran en nuestra primera infancia, en nuestra historia. Las heridas emocionales que obtuvimos de niños de alguna manera las suprimimos y reprimimos en nuestro subconsciente, pues al no poder comprender ni digerir esas emociones decidimos bloquearlas.

Tal vez no recordemos el suceso, pero la emoción de miedo, frustración, enojo, culpa o resentimiento se quedó estancada en nosotros tiñendo el cristal con el que vemos hoy la vida y dando naturaleza a nuestros pensamientos. También aprendimos el hábito de pensar negativa o positivamente, principalmente de nuestros padres, de las personas de las que dependíamos para sobrevivir y también de nuestros maestros y personas importantes en nuestra vida. Y ellos mismos heredaron estos patrones de pensamiento de sus padres. Sin darse cuenta fueron forjando nuestro futuro.

Ahora que lo sabemos, tenemos la responsabilidad de nuestro futuro en nuestras manos. Para poder parar el curso de estos pensamientos negativos, no sólo basta con querer mantener pensamientos positivos todo el tiempo, pues quien ya lo ha intentado sabrá lo complejo que esto resulta, pues lo podemos lograr en cinco minutos y el resto del día es historia.

Lo primero es darnos cuenta de las emociones que nuestros pensamientos nos producen. Podemos poner la alarma en el celular cada tres horas y cuando esta suene anotar en una libreta en qué estamos pensando y qué estamos sintiendo, para así descubrir cómo es nuestro mundo interior durante el día, hacer una especie de monitoreo.

También es importante recalcar que somos nosotros los que tomamos la decisión de alimentar o no estos pensamientos; si estos pensamientos aparecen sin darnos cuenta, observémoslos y reflexionemos si vale la pena alimentarlos; si el pensamiento es negativo podemos apoyarnos en recursos externos e internos para dejar de enfocarnos en ellos, como ejercicios, escuchar nuestra canción favorita o música relajante, colorear un mandala, ver algún video divertido, leer nuestro libro favorito o meditar, pero lo principal será enfocarnos en lo positivo, en las soluciones, voltear a admirar el cielo por cinco minutos. Eso ayudará bastante, disfrutando siempre el momento presente.

 

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