Mario Wong

Mario Wong

Columnista

Inicios de la empresa en Sonora

26 Diciembre 2017

Por Mario Wong González

FORJA Desarrollo Directivo

 

Grandiosas y admirables empresas han surgido y se mantienen en nuestro estado, el inicio del empresariado sonorense se remonta a hace más de 300 años.

Pero para poder entender los inicios de la empresa en Sonora es necesario romper con paradigmas y viejos moldes en los que ha sido enmarcada la historia de nuestra cultura.

Existe una leyenda negra que ha sesgado el origen de nuestra rica cultura e historia mexicana. Por ejemplo la vieja premisa “los españoles se llevaron todo”, si eso fuera cierto no existiera riqueza, mucho menos la gran industria minera de nuestro estado y país.

“Los españoles nos conquistaron y nos usaron como esclavos”, México es la mezcla de la cultura española e indígena, de conquistados y conquistadores. Por más inconcebible que parezca a la mentalidad moderna, los dirigentes de España, creían realmente tener obligación de conciencia de instruir a los indígenas, y por ello pedían ayuda a los misioneros.

“Debieron habernos conquistado mejor los ingleses”, si esto hubiera pasado, los mexicanos no existiéramos, la política del Imperio español hacia los pueblos indígenas fue la educación en temas diversos, en cambio la política de nuestros vecinos del norte fue el exterminio. El real decreto que establece la Universidad de México fue el 21 de septiembre de 1551, es decir, 150 años antes de la erección de Harvard College.

Cuando pensamos en Sonora, nos viene a la cabeza típicamente un bello atardecer con las siluetas de cactus o sahuaros, o tal vez la de un vaquero en su caballo.

El primer vaquero o cowboy de la historia, no nació en Texas ni en Arizona, ni en cualquier otro estado de Estados Unidos.

Nació en Segno, Italia. Algunos le llaman el “jinete incansable” o “el intrépido padre jinete”. Se trata de Francisco Eusebio Kino. Un sacerdote que estudió filosofía y teología, sobresaliente en matemáticas y cartografía, y catedrático de la Universidad de Ingolstadt.

El sueño de Kino originalmente era ir a China a evangelizar, una de las razones por las cuales se había preparado en matemáticas y ciencias. Pudo haberlo logrado, pero perdió una suerte con su amigo tirolés Kerschpamer, quien partió a China y Kino a la Nueva España.

Sus objetivos eran: predicar el Evangelio a cuantos más nativos pudiera y tener contacto con la mayor cantidad que encontrara, hacer que las diferentes comunidades vivieran en paz entre sí, y elevar su nivel de vida social.

La primera de sus misiones fue la de Dolores, bajo su administración se había convertido en templo, huerto, finca ganadera y planta industrial. En sus propias palabras lo describía de la siguiente manera: “Esta misión tiene su iglesia convenientemente provista de ornamentos… Asimismo muchas reses de ganado mayor y menor, campos de cultivo, y una huerta donde se levantan cosechas diversas y frutas de Castilla, como uvas, melocotones, membrillos, higos, granadas, peras y albaricoques. Tiene además una forja para herreros, un taller de carpintería, acémilas de carga, molino de agua, variedad de granos y semillas y abundantes provisiones de maíz, trigo, aparte de otras cosas y hasta manadas de caballos y mulas…”

Era usual de F. Kino hacer a caballo un promedio de 50 o más kilómetros diarios durante semanas y meses seguidos cuando salía a misionar. Se calcula que recorrió 36 mil kms a caballo en una tierra sin mapas que visitaba como el primer hombre blanco y su almohada fue su silla de montar. Fue capaz de tratar con los nativos más feroces, primero formando y educando, y luego enseñándoles la agricultura, ganadería y los oficios que mejor podrían aprovechar en sus territorios.

En 1747 el P. Jaime Bravo, uno de los primeros colonizadores de California refiriéndose a las misiones escribió: “Hay en nuestras reducciones, carpinteros, albañiles, herreros, caleros, y ladrilleros, y manejan muy bien el arado… Las mujeres hilan algodón que se ha sembrado y saben coser”.

Kino fue un gran emprendedor que educó y enseñó a otros, y que a su vez aprendieron a emprender a través de su ejemplo y fuente de inspiración. En una tierra de condiciones adversas y de situaciones hostiles se pudieron lograr grandes emprendimientos a través del esfuerzo, visión y afrontando riesgos. Dicen los que saben de historia que si esta cultura emprendedora que enseñó F. Kino hubiera continuado, la actividad económica de Sonora fuera mucho mayor. Desafortunadamente esta cultura fue mermando en las distintas guerras internas de México, como la Revolución, donde la lección aprendida fue de que era más rentable o privilegiado tener nexos con actores de la vida política que ser un emprendedor o visionario.

Hay mucho que aprender de estos primeros emprendedores de Sonora, grandes fueron los viajeros que cruzaron por aquí y ojalá en un futuro lejano también se pueda decir de los emprendedores actuales, grandes fueron los que emprendieron aquí.

 

Los comentarios en las notas son responsabilidad de quien los emite. Participa responsablemente y denuncia los comentarios inapropiados. Los comentarios ofensivos o que sean denunciados por los usuarios se eliminarán de inmediato.