Fernando García

Fernando García

Fernando García, Fundador y jefe de redacción en Pixell.com.mx

Terrorismo aspiracional, el potencial de social media para hacernos infelices

12 Julio 2017

Por Fernando García
 
¿Te haz detenido a pensar qué influencia tienen tus publicaciones en Facebook? Tu efectividad en social media se mide en likes, comentarios y demás interacciones, pero el cómo repercuten tus contenidos trasciende más allá de la pantalla del smartphone.
 
En 2016 las redes sociales alcanzaron una penetración del 94.8% en México, de los cuales el 98.8% está en Facebook, que usamos para hablar con amigos (79%), ver fotos (67%), videos (48%) y noticias (45%) según el informe anual The CIU. Tú no pagas por las redes sociales, los anunciantes sí y tu eres libre de usarlas porque tu información es lo que se vende ahí, lo más valioso en el mundo digital. Se estima que una persona puede valer entre $1,600 y $8,000 dólares al año en venta de datos por las compañías.
 
¿Qué es el Terrorismo Aspiracional? Un concepto que he integrado para definir nuestra inconsciente actividad mental de procesar los contenidos de social media como una referencia de autocrítica con la que juzgamos de forma superficial nuestro propio desempeño como personas. Así, los logros de terceros pueden generar frustración, envidia, ira, e incluso focos de depresión, aun cuando no procesamos que éstas publicaciones son tan sólo un vistazo parcial, selectivo y discriminado de sus vidas.
 
¿Te ha afectado negativamente alguna publicación en redes sociales? Un estudio en EUA revela que los usuarios de social media podemos experimentar brotes de envidia, que pueden convertirse en tristeza crónica, básicamente, los usuarios de Facebook que ven publicaciones de usuarios y concluyen que su vida es mejor que la suya, experimentan frustración y tristeza según la Universidad de Missouri.
 
Consideremos el impacto de la tecnología, la dependencia es innegable, en México el 83% revisamos el smartphone en los primeros 30 minutos al despertar y el 80% lo hacemos 30 minutos antes de dormir (Deloitte GMCS 2016), además el 86% de entre 12 y 17 años de edad utiliza internet sin supervisión ¿de quién es esa responsabilidad?
 
Los dispositivos y aplicaciones están diseñados para excitar al cerebro, la ciencia sugiere que nuestros teléfonos nos mantienen en un estado de ansiedad continua en el que el antídoto es, claro, el teléfono mismo. El tiempo invertido en redes sociales nos expone a un bombardeo de mensajes aspiracionales que puede tener efectos negativos en nuestra percepción de la realidad.
 
Necesitamos aprender a consumir el contenido digital, la influencia de social media en nuestras vidas es enorme, no se trata de evitarlas, sino de aprender a digerir su información de la forma adecuada. Las redes sociales son una ventana a la vida de las personas que consume gran parte de nuestro tiempo, una revista eterna de estilos de vida que nos influye inconscientemente.
 
Este comportamiento es inherente al ser humano, la teoría de comparación social aparece como concepto en los años 50, tenemos el hábito de compararnos con otros y obtener un juicio o sentencia de nosotros a partir de ello. Creamos y compartimos contenido por entretenimiento, pero es clave analizar el discurso que se gesta en nuestra mente, escucha la voz en tu cabeza cuando terminas de leer y cierras Facebook o cualquier aplicación, analiza tus propias metas y sueños y concéntrate en lo que tú quieres.
 
Todos podemos ser un Terrorista Aspiracional de nuestra mente, hay una línea muy frágil que nos separa de sabotear nuestros ideales, la digitalización de nuestras vidas exige una constante humanización de la tecnología que nos lleve a desarrollar hábitos para vivir conectados de una forma saludable.

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