Fernando García

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Fernando García, Fundador y jefe de redacción en Pixell.com.mx

Obsolescencia digital, compartiendo noticias falsas

12 Diciembre 2017

La era de la desinformación es una oportunidad tentadora de negocio, se puede pasar de hacer noticias falsas por diversión a crear imperios mediáticos de mentiras rentables.

 

Por Fernando García

“No creas todo lo que ves en internet” ¿Te suena familiar? Vivimos en una realidad definida por la inmediatez, basta con desbloquear el dispositivo en nuestro bolsillo para que nuestra privacidad se vuelva la de todos. A pesar de que los medios evolucionan, siempre se mantiene una constante difícil de combatir: las noticias falsas.

El 85% de las líneas móviles en México son smartphones, un total de 95.9 millones de unidades activas, con Samsung como líder con el 35% de participación de mercado y Apple con el 13.6% (The CIU2017), es decir, el acceso a internet y redes sociales es extremadamente fácil e inmediato.

Las 20 noticias falsas más populares en 3 meses obtuvieron más interacción en Facebook que las reales (Buzzfeed 2016), el universo digital es una fuente de información y contenidos inmenso, pero no siempre provienen de fuentes confiables, la desinformación es ahora el nuevo ingrediente de las tragedias.

“No despiertes un sonámbulo”, “Los toros odian el rojo”, “Einstein reprobó matemáticas”, “Obama no es estadounidense”, “se espera un gran temblor”, es realmente fácil mentir y difundir información falsa y exagerada, basta con que quieras hacerlo. A los ojos de internet una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, por eso es clave evaluar la fuente de los contenidos que lees.

¿Hasta dónde la libertad de expresión se vuelve un problema público? El historiador August vonSchlozer dijo “Necio es quien nunca lee el periódico, y más aún quien siempre le hace caso”, los grandes medios están perdiendo credibilidad y más grave aún, la verdad está pasando a ser obsoleta en el plano digital, no porque no sea útil, sino porque no entretiene, dando lugar a un fenómeno social muy peligroso.

El término “posverdad” ingresará como sustantivo al Diccionario de la RAE a finales de año y se define como “la aseveración que deja de basarse en hechos objetivos, para apelar a las emociones, creencias o deseos del público”, es decir, ser percibido como verdadero, sin necesariamente serlo.

Son pocos los que cuestionan el origen de la información, cuando una persona es nueva en internet o adquiere su primer smartphone, suele pensar que una noticia es verdad sólo porque está en la web o porque un amigo se la envió y todo se vuelve más delicado cuando abordan tragedias como el temblor en México o el tiroteo en Las Vegas. Por ello, Facebook, Wikipedia y otros medios mantienen una batalla contra la desinformación, respaldando a los medios y usuarios legítimos que generan y publican noticias en su red.

Desgraciadamente, la era de la desinformación es una oportunidad tentadora de negocio, se puede pasar de hacer noticias falsas por diversión a crear imperios mediáticos de mentiras rentables, como Paul Horner “padre de las noticias falsas”, quién aseguraba que Donald Trump había llegado a la Casa Blanca gracias a él.

¿Qué podemos hacer para no caer en el engaño de las noticias falsas? Seamos prudentes, el sentido común y el intelecto deben de ser la licencia para viajar seguro en internet y sin embargo, no son obligatorios, seamos escépticos, si lo que leemos es demasiado difícil de creer, lo más probable es que sea mentira.

Google y las redes sociales son criaturas indomables, por ello ante cualquier noticia que leas en internet sigue estos sencillos pasos: Lee, duda, verifica y comparte… o no compartas, no nubles tu criterio con desinformación y más importante aún, seamos responsables y no colaboremos con la difusión de contenidos que sólo entorpecen y obsolecen a los medios digitales de comunicación.

Cambia tu forma de ver las cosas y las cosas que ves cambiarán, al fin cada uno ve lo que sabe, hasta aquí así nos conectamos.

 

 

 

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