Manuel D'Argence

Manuel D'Argence

Columnista

Hacer remarketing o morir

5 Octubre 2017

Por Manuel D’Argence

Piensa un poco en el siguiente escenario:

Acudes con tu negocio o tu empresa a un evento gigantesco. Tienes el mejor stand, la mejor activación y es un evento al que sólo acuden personas del segmento exacto que puede comprar y le interesa lo que ofreces.

Durante el evento, al menos 230 personas se acercan y te dicen que con toda seguridad, comprarán tu producto o servicio en algún momento.

Imagina que a todos, cuando te dicen “Oye, sin duda te voy a comprar” tú les respondes “¡Ah, muy bien!” y dejas un silencio incómodo que termina con el posible cliente retirándose desconcertado.

Ahora tendrás que sentarte en tu oficina o local a esperar a que esas 230 personas lleguen a cumplir con sus dichos.

¿Suena a la mejor forma de hacer negocios?

Seguramente tu respuesta es negativa y es porque todos sabemos que al comprador hay que recordarle que nos quiere comprar, hay que hacerle fácil el proceso.

Si hoy tienes una estrategia de publicidad o contenido en redes sociales y no estás haciendo remarketing, entonces estás haciendo exactamente lo que te planteo en el escenario anterior.

Publicar buenos contenidos y hacer publicidad en redes sociales lo que logra es, si acaso, ese primer contacto pero no necesariamente logra concretar impulsos de compra inmediatamente.

Según diferentes mediciones, aproximadamente el 2% de las personas que visitan un sitio web, un landing page o una herramienta parecida se convierten en prospectos o clientes. El cálculo con el que trabajamos como base para hacer estimaciones de resultados en marketing es el 1 por ciento. Y eso es sólo de la gente que vio tu anuncio y decidió hacer click para saber más de tu oferta.

Suena desalentador, ¿verdad?

Para aumentar esas tasas, reducir costos y mejorar resultados, existe el remarketing. Es una práctica que ya está lejos de ser una novedad y es una obligación para cualquiera que invierta en publicidad online.

El funcionamiento del remarketing en realidad es sencillo.

Generalmente hacemos publicidad y muchas personas ven nuestros anuncios. De ellas, algunas hacen click y, como escribí antes, una porción muy pequeña de ellos te da sus datos o decide tomar tu oferta.

La gente que hizo click, conoció tu oferta y no compró en el momento, no necesariamente carece de interés. En realidad, al ver tu oferta pueden haber pensado que lo harán después o fueron distraídos por cualquier notificación de correo, redes sociales, o el propio trabajo.

Gracias al remarketing y a pixeles o tags de seguimiento, podemos colocarle a cada usuario que visita nuestra página web o que interactúa con contenido en Facebook una etiqueta, una especie de marcador. No podemos saber quiénes son ni cómo se llaman pero podemos guardar una audiencia conformada por esas personas para poder comunicarnos de nuevo con ellos en cualquier momento.

Así, si 100 personas se interesaron en tu oferta pero sólo una te compró, podrás después recordarle a las 99 restantes que se interesaron sobre tu oferta y recordarles que ya alguna vez se interesaron.

Esta práctica, consistente, puede aumentar resultados de manera impresionante y, lo más importante, reducir considerablemente el costo de la publicidad que haces en internet con mejores retornos de inversión.

 

Como siempre, nada es magia y toda nueva implementación implica errores y aprendizajes pero, mientras más rápido cometes errores más rápido encontrarás éxito.

 

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