Manuel D'Argence

Manuel D'Argence

Columnista

Veo Snapchat en todas partes

1 Mayo 2017

Por Manuel D’Argence
 
Hasta hace muy poco tiempo, la industria de las redes sociales estaba más o menos establecida. Todos los jugadores buscaban refinar sus herramientas, mejorar sus interfaces y experiencias y, sobre todo, monetizar la atención de sus usuarios. 
 
Desde muy atrás en la carrera de las redes sociales, en 2010 arrancó Snapchat, un emprendimiento de un trío de estudiantes de Stanford. 
 
Snapchat introdujo el formato de ‘historia’ en las redes sociales. En lugar de crear publicaciones eternas o conversaciones que se almacenan y crean un archivo que puede ser eterno, Snapchat propone una historia con vigencia de 24 horas construida por fotografías primero y videos en versiones más recientes. Estos fragmentos, llamados ‘snaps’ además pueden agregar filtros, texto o dibujos para comunicar lo que el usuario busca. 
 
Snapchat empezó a crecer notoriamente hace poco más de 2 años cuando las generaciones más jóvenes comenzaron a utilizar dispositivos móviles. Para ellos tuvo mucho más sentido lo efímero de su comunicación. No se sienten cómodos con que sus mensajes se almacenen en los dispositivos de alguien más. Estas generaciones fueron conquistadas por la propuesta de Snapchat y lo adoptaron inmediatamente. 
 
Además, Snapchat permite una comunicación mucho más informal, espontánea, menos estructurada, que se contrapone al chat tecleado y mucho más estructurado. 
 
La debilidad de Snapchat
 
En innumerables artículos se señaló el gran talón de Aquiles de Snapchat. Para agregar amigos en esa red, debes conocer su nombre de usuario o escanear un código QR. No puedes descubrir o encontrar amigos para hacer tu experiencia más rica. 
 
La falta de potencial social de Snapchat siempre fue señalada como una puerta trasera por la que podría entrar una amenaza y así fue. 
 
El ataque de Facebook
 
Snapchat comenzó a ser tan popular que Facebook calculó que, de no hacer algo, este formato podría empezar, no sólo a reducir el ritmo de adopción de sus plataformas, sino a robarse usuarios. 
 
El primer intento de Facebook fue comprar pero Snapchat rechazó una oferta de 3 mil millones de dólares. Fue una declaración de guerra. 
 
Así empezó la snapchatización de Facebook. La empresa de Mark Zuckerberg ha invertido años y millones de dólares en desarrollar un motor que permite a sus usuarios descubrir personas interesantes y personas conectada a ellos de alguna forma. Así los suscriptores de sus aplicaciones pueden aumentar constantemente su red de amigos y tener siempre contenido nuevo para consumir. 
 
Con eso en la mano, Facebook empezó por agregar la función de Historias en Instagram en agosto de 2016, la red más cercana a un segmento de usuarios parecido al de Snapchat. 
 
Siguió WhatsApp, otra propiedad de Facebook que, para conmemorar su octavo aniversario incluye WhatsApp Status en su actualización de Febrero de 2017 y que trae la experiencia de Snapchat al mundo entero. Ahora tus tías, chavo-rucos y Godínez también podemos hacer ‘snaps’ en la plataforma de mensajería más popular en México y muchos países del mundo.
 
Finalmente, Facebook terminó por completar la metamorfosis con Facebook Messenger que amaneció con Stories hace un par de semanas. 
 
Esta decisión no es una respuesta a Snapchat, es una respuesta a la forma en que los consumidores están modificando sus hábitos. 
 
Contenidos desestructurados, espontáneos, sin memoria y con la posibilidad de comunicar más emociones que ideas es la tendencia en redes sociales por ahora. 
 
En este juego, Twitter cada día parece quedarse más atrás. A menos que en unos días aparezca también Twitsnap o algo parecido. 
 
 
 
 
 

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