Francisco Javier Huerta

Francisco Javier Huerta

Columnista

Profunda motivación

21 Noviembre 2016

Por Francisco Huerta

En todo proceso de cambio o transformación personal se hace especial hincapié en el aspecto motivacional y verdaderamente resulta fundamental, ya que no son suficientes las mejores intenciones que tengamos para lograr los cambios que queremos.

Particularmente siempre he tenido mayores reservas con lo que de forma común se conoce como motivación extrínseca, es decir, esa fuente de motivación que tiene que ver con aspectos fuera de nosotros mismos, incentivos, recompensas, satisfactores y elogios, que provienen o bien del propio entorno, o de alguien más (pareja, jefe, padres, etc.)

En cambio, la motivación intrínseca resulta más efectiva siempre que se encuentre después de un verdadero ejercicio introspectivo. Sucede que a menudo nos proponemos metas y objetivos sin conocer nuestras más profundas razones del ¿por qué? o ¿para qué? queremos lograrlos.

Decimos quizá, que queremos leer más y nos trazamos la meta de leer un libro por mes sin un motivo claro, o en el mejor de los casos decimos que nuestro motivo es ser una persona más culta, cuando probablemente la verdadera razón es que en la plática con los amigos muchas veces me quedo sin participar o diciendo cosas fuera de lugar, haciendo evidente mi ignorancia, esto me hace sentir mal, me genera frustración, inseguridad para expresar opinión, miedo de hablar en público, y un largo etc.

Es menester el ejercicio de la búsqueda en lo más profundo del SER para encontrar la verdadera motivación. En ingeniería de procesos se utiliza una herramienta que puede resultar muy útil en este caso. La técnica de Sakichi Toyoda fundador de la empresa automotriz Toyota y que consiste en responder a una secuencia de cinco porqués, a la cual yo agregaría al final un ¿para qué?, de hecho no sólo pueden ser cinco porqués, sino tantos como sea necesario, el asunto es encontrar nuestra verdadera y más profunda motivación sobre los logros que queremos conquistar.

Al incorporar un ejercicio como el que acabamos de describir descubriremos, además de nuestras más profundas motivaciones, que éstas siempre están alineadas con nuestros valores y principios fundamentales, como decíamos líneas arriba, al final del día tienen que ver con nuestro SER, es por ello que se hace imperativo llevar a cabo dicha búsqueda precisamente ahí, en nuestro SER y no tanto en lo que queremos hacer o tener.

De esta forma, cuando sientas falta de motivación para continuar con tus propósitos y te veas a punto de tirar la toalla, recurre a tu profunda motivación, a tus verdaderos motivos. Si estás en una disyuntiva para tomar alguna decisión, de nuevo apóyate en tus profundas motivaciones, que como ya dijimos, están alineadas con tus valores y principios fundamentales.

Finalmente esto nos lleva a centrar el enfoque en el SER, en tu propio SER, no en otras personas, no en el entorno o las circunstancias que nos rodean, o en aquello que no podemos cambiar, sino en nuestro SER mismo, es ahí donde sí podemos hacer y mucho.

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