Francisco Javier Huerta

Francisco Javier Huerta

Columnista

Metas chiquitas, más efectivas. Te compartimos la columna del psicólogo Francisco Huerta en la edición 5 de @CirculoSonora #UniradioNoticias

17 Octubre 2016

Por Francisco Huerta

Siempre que queremos emprender algo, iniciar un negocio, algún cambio en nuestra vida profesional, en nuestra rutina diaria o en nuestros hábitos alimenticios o de salud en general, lo primero que se nos dice es que debemos de plantearnos metas, y para ello hay una variedad de recetas, que si metas a largo, corto y mediano plazo, que si con fechas límite, o que sean medibles, o que supongan un reto por lograr.

El planteamiento de metas sin duda es un paso importante y puede resultar un punto de partida fundamental. Igual o más fundamental que llegar a la meta es el camino que nos conduce a ella, las metas han de ser un faro al que hemos de conducir nuestra nave, pero debemos poder clarificar nuestros verdaderos motivos para llegar a puerto, además debemos revisar la cadena de acciones que habremos de emprender y llevar a cabo durante toda la travesía.

Cuáles son mis verdaderos motivos para alcanzar las metas que me estoy planteando, ¿por qué o para qué quiero lograr los objetivos que estoy planteando? Es posible que después de hacer este ejercicio nos demos cuenta que nuestros verdaderos motivos pueden resultar aún más poderosos de lo que pensábamos.

A continuación debo trazar el mapa o la ruta a seguir día a día en mi viaje hasta llegar a la meta propuesta. Es decir, debo plantearme metas chiquitas que, como mínimo, debo cumplir cada día y que paso a paso me irán acercando a la meta grandota que nos hemos planteado. Es de suma importancia ir registrando y anotando los avances diarios, la bitácora del navegante.

Una forma de plantearnos metas chiquitas diarias consiste en pensar en aquello que poco a poco me conduzca o acerque a mi meta grandota y que se pueda hacer todos los días, algo que resulte ridículamente sencillo y que sea imposible dejar de cumplir aun en las peores circunstancias. Por ejemplo si mi meta es leer un libro, puedo plantearme como meta chiquita, leer cinco minutos diarios, no menos, claro que puedo aumentar y quizá leer 20 o 30 minutos algún día, pero no menos de los cinco que me he propuesto como mínimo, al cabo de pocos días veremos lo significativo del avance que hemos tenido, claro, siempre que se cumpla con la meta diaria.

 Otra recomendación que podemos considerar respecto de las metas:

•             Ponerlas por escrito: Un deseo no escrito seguirá siendo un sueño. Hay que escribirlo para convertirlo en un objetivo.

•             Compartirlas: Publícalas si prefieres, esto aumenta tu compromiso no solo contigo sino con aquellos con quien has compartido tu sueño.

•             Acompáñate: al compartirla o publicarla quizá te des cuenta que otros buscan lo mismo que tú, podrían apoyarse y hacer el viaje juntos.

Una metodología de las más utilizadas para el planteamiento de metas es la de METAS SMART (Specific, Measurable, Attainable, Realist, Timely) se recomienda que sean Especificas, Medibles, Alcanzables, Realistas y Temporales o con fechas límite.

Desde mi perspectiva particular, uno de los primeros aspectos que debemos revisar  tiene que ver con que las metas que nos trazamos, sean realmente nuestras. Para tener la energía constancia y motivación la meta debe ser mía, debo revisar que esté alineada con mis valores, principios, sentimientos, deseos y necesidades particulares. Si las metas son impuestas por alguien más, mi cónyuge, mis padres, mis jefes, la sociedad, etcétera, difícilmente las vamos a conquistar.

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